Higienismo: Mantener y recuperar la salud

Si mi casa está llena de bichos, no se me ocurrirá ponerme a cazarlos uno por uno (Medicina) sino que me dedicaré a limpiarla y estos desaparecerán por sí solos (Higiene). La higiene es la ciencia que trata del mantenimiento y la recuperación de la salud, utilizando los factores de salud: alimentación sana, aire, agua, luz, sol, ejercicio, reposo y equilibrio psíquico. La Medicina en la ciencia que trata de combatir la enfermedad.

La enfermedad según el Higienismo o Higiene vital.

La salud y la enfermedad no son factores antagónicos, sino dos fases distintas del mismo proceso vital. Son sólo dos condiciones de vida y la enfermedad no es más que una salud debilitada por la poca vitalidad de la persona. Los signos de salud representan la acción de las funciones naturales de la vida bajo condiciones normales, los síntomas de enfermedad expresan la acción de las mismas funciones naturales bajo un estado no favorable.

Los síntomas de la enfermedad son de dos clases, uno es el resultado del esfuerzo orgánico para eliminar las toxinas y otros fruto del efecto destructivo de las toxinas sobre el cuerpo. La enfermedad aguda es una reacción de auto defensa del organismo contra una influencia mórbida o causante de acúmulos tóxicos, una válvula de escape de toxinas acumuladas y no expulsadas por los órganos de eliminación.
Si no dejamos que el organismo elimine las sustancias perjudiciales, estas se acumulan y dan lugar a las enfermedades crónicas y posteriormente a las enfermedades de destrucción y degeneración. La llamada enfermedad aguda es verdaderamente una crisis de desintoxicación. Reprimir esta crisis con medicamentos abre la puerta al enfermedad crónica.

Toxinas y enfermedad

Cuando el Higienismo expone sobre las causas de las enfermedades, no se refiere nunca los microbios, sino a los venenos, la sustancias tóxicas, los desechos y las toxinas. ¿Los hechos confirman esta manera de ver las cosas? Como todos podemos constatar es así. La observación de los enfermos nos revela, en todas las enfermedades, la presencia de un terreno más o menos sobrecargado de toxinas.
Las mucosidades obstruyen los alveolos pulmonares en el asma, los bronquios en la bronquitis, la garganta en la tos, los senos paranasales en la sinusitis y la nariz en el resfriado. Si las personas que padecen enfermedades respiratorias tosen, expectoran, y se suenan la nariz es para intentar liberarse de los residuos que obstruyen sus vías respiratorias. La arenilla o los cristales inflaman, bloquean y deforman las articulaciones de los reumáticos.

Los residuos coloidales se eliminan a través de las glándulas sebáceas en el acné, las forunculosis y los eczemas secretantes; los residuos cristaloides o ácidos salen por las glándulas sudoríparas en los eczemas secos, el purito y las grietas.
La presencia de sustancias alimentarias en exceso en el estómago y los intestinos provoca regurgitaciones, indigestiones, náuseas, vómitos o diarreas; cuando estas sustancias son irritantes, fermentan o se pudren, dan lugar a la inflamación de la mucosa digestiva (gastritis, enteritis, colitis) y a la producción de gas (aerofagia, hinchazón).
El colesterol y los ácidos grasos en exceso causan enfermedades cardiovasculares, de las que muere cerca del 60% de la población afectada. Estas sustancias espesan la sangre, se depositan en las paredes de los vasos (arteriosclerosis), deforman las paredes (várices), las inflaman (flebitis, arteritis) y las obstruyen (infarto, ataque cerebral, embolia pulmonar).
En las alergias, la sustancias incriminadas son los alérgenos; en las enfermedades renales, los residuos de proteínas, en la obesidad, las grasas, en la diabetes, el azúcar, en la gota; el ácido úrico, en la osteoporosis, los ácidos y en el cáncer – enfermedad que ha propiciado el redescubrimiento de la curas de fruta por parte de numerosas investigaciones- la sustancias cancerígenas.

Es así que en higienismo se sostiene que, lo mismo que mantiene la salud de una personas, es lo que posibilita el mejoramiento de la enfermedad, una vez que el cuerpo se encuentra libre del exceso de toxinas. Estas toxinas se hacen presentes a través de una alimentación que poco o nada tiene que ver con la autenticas necesidades de nuestro organismo, ante lo que los higienistas afirman: «alimentarse es todo lo contrario de comer», el cuerpo no se alimenta de aquello que comemos, sino, de lo que podemos digerir bien.